15 de octubre de 2017

La vida buena

“A lo que usted dice con razón que «cada cual debe dar a su propia vida una importancia infinita» llamamos los viejos krausistas «el deber que cada cual tiene de hacer de su propia vida una obra de arte»”.  Se lo escribe don Manuel Bartolomé Cossío a Gregorio Marañón en una carta. Cuando lo escribió todo el mundo tenía una idea más o menos aproximada de lo que era una obra de arte, pero hoy día, tal y como se han puesto las cosas, no estoy seguro de que pudiéramos suscribirlo. De hecho el noventainueve por ciento de las que pasan por obras de arte, son churros de dos perras. Pero sabemos a qué se refería Cossío: la suma de verdad y belleza da como resultado la bondad. ¿Y en qué se traducía esto, cómo modificaba la vida corriente? En el cultivo de un puñado de virtudes personales, civiles, políticas: el aseo personal, el cuidado y guarda de los bienes comunes, y el respeto a las ideas y sentimientos de los demás así como la defensa cerrada de los principios de la ilustración: nadie es más que nadie.

Por esa razón Cossío y Giner, su maestro, fundadores de la Institución Libre de Enseñanza, pusieron el mayor empeño en la instrucción de lo más chicos e indefensos, a quienes enseñaban, en primer lugar, la diferencia entre la vida buena y la buena vida, entre ir a más o ir a menos, entre lo importante y lo superfluo. Frente al adoctrinamiento, la persuasión y el discernir perpetuo. Fueron los primeros pedagogos modernos. Curas y frailes, hasta entonces monopolistas de la enseñanza, los combatieron con todo, incluido, cuando pudieron, un golpe de Estado. 

En Las armas y las letras se reproducen algunas fotos tenebrosas de niños de corta edad desfilando con el puño levantado o saludando brazo en alto en los años más tristes de la historia de España. Durante el franquismo, antes de entrar en clase, se hacía formar a los alumnos de los colegios públicos y cantar el Cara al sol y dar, al final, los “una, grande y libre” de rigor. Creía uno que aquellos tiempos siniestros no volverían. Han vuelto. Los periódicos han reproducido algunas fotos de niños en labores de agitprop. Sus padres y maestros les han prometido una buena vida, de diseño, acaso porque están ellos muy lejos de conseguir para sí mismos una vida buena, una verdadera obra de arte. 

   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 15 de octubre de 2017]

9 de octubre de 2017

Barrios de Luna

EL pantano de Barrios de Luna, en León, está seco por primera vez desde que empezó a llenarse en 1951. Cubrió dieciséis pueblos, entre ellos ese Barrios de Luna, a los pies de la presa. Uno de los más bellos romances de la lengua castellana fue escrito en honor del Duero y todos sus afluentes. Su tercer verso nada tiene que envidiar al famoso del emperador Adriano (animula vagula blandula, “mínima alma mía, vaga y flotante”), ni el poema al catálogo de las naves de Homero. Seguro que lo recuerdan. Si no, búsquenlo en youtube. Existe registro de su autor, Miguel de Unamuno, recitándolo. Impresiona asistir a ese momento, eterno y renovado: “Arlazón, Carrión, Pisuerga,/ Tormes, Águeda, mi Duero. / Lígrimos, lánguidos, íntimos, / espejando claros cielos / abrevando pardos campos, / susurrando romanceros”. Permítanme que enumere aquí el nombre de esos dieciséis pueblos del antiguo condado de Luna. Media Edad Media está enterrada con ellos, media Edad Media acaba de resurgir del fondo: Arrévalo, Campo de Luna, La Canela, Casasola, Cosera, Lagüelles, Láncara de Luna, Miñera, Mirantes de Luna, El Molinón, Oblanca, San Pedro de Luna, Santa Eulalia de las Manzanas, Trabanco, Truva y Ventas de Mallo. Lígrimos, lánguidos, íntimos nombres de la lengua leonesa, de la lengua de mi infancia.

Los habitantes de esos pueblos, al represar las aceradas aguas de aquellas peñas en 1951, cargaron sus enseres en carros y buscaron donde asentarse. Dejaron atrás todo, hasta sus muertos. A Manzaneda de Torío llegó una de esas familias que desde entonces trenzó su historia con la nuestra. 

Las fotografías de ese pantano seco, como tantos otros de España, cuarteada en sus limos, son desoladoras. Recuerdo de niño haber entrado en el lavadero de Caldas de Luna,  de aguas termales. En él lavaban las mujeres la ropa. Ese día no había nadie. Un espacio mínimo también, como el alma, angosto y visigodo, de piedra seca, iluminado por un ventanuco y el hueco de la entrada. Al irrumpir en él se levantó un millón de mariposas blancas. Un millón, ni una menos. Nadie ha visto jamás un fulgor parecido, las mariposas pequeñitas, blancas, agitándose, temblorosas, en un rayo de sol, sin encontrar la salida, como copos de primavera. Cuando el clima cambie del todo, ¿adónde iremos? ¿Con qué bueyes?

    [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 9 de octubre de 2017]

7 de octubre de 2017

Xenofobia en las dos direcciones

La ANC, que capitanea el golpe de Estado en Cataluña, ha pedido a sus parciales que el domingo día 8 no salgan de sus casas, para restar en lo posible porcentajes de participación involuntaria en la manifestación que ha convocado Sociedad Civil de Cataluña en defensa de la Constitución y las libertades democráticas. Con ello confirman el carácter xenófobo de los nacionalistas. Son xenófobos en las dos direcciones: hacia afuera, expulsando a quienes tratan de defender la libertad e igualdad de todos los ciudadanos, y hacia dentro y contra sí mismos, como los quistes, para evitar que la libertad y la igualdad los contamine.
De ello hablan este opotunísimo artículo de Cayetana Álvarez de Toledo. Y este de Fernando Savater, sonrisa incluida para un flaubertiano campeonato de lugares comunes.
Nos vemos en Barcelona. Y por supuesto en la calle. A cuerpo gentil.

5 de octubre de 2017

Mediación y el nieto de Juan de Mairena

LA única mediación entre ciudadanos libres es la ley.

Parece mentira que haya tenido que venir Felipe VI a recordarlo (en primer lugar a los políticos... y a todos).

Tampoco echen en saco roto esta entrevista con Alfonso Guerra, el nieto de Juan de Mairena. Verdades del barquero: la verdad es la verdad, la diga Agamenón... o su barquero.

http://www.ondacero.es/programas/mas-de-uno/audios-podcast/entrevistas/alfonso-guerra-el-psoe-tiene-que-votar-a-favor-de-la-aplicacion-del-155_2017100459d48f3d0cf2304a2738a576.html

3 de octubre de 2017

Por la Constitución: libres e iguales

"LIBRES e Iguales llama a todos los demócratas españoles a que viajen el próximo domingo a Barcelona para apoyar la manifestación convocada por Sociedad Civil Catalana, a las 12 horas, en la Plaza Urquinaona. En defensa de la libertad, la igualdad y la fraternidad."

1 de octubre de 2017

Basurilla virtual

HEMOS hecho, y mantenemos gustosos, una sociedad virtual. Al día siguiente de conocerse los resultados del Brexit, muchos de los que habían votado a favor de la salida de Inglaterra de la Unión Europea, pedían un nuevo referéndum, como la repetición de un gol, descontentos, sorprendidos y en cierto modo irritados por un resultado del que sólo ellos eran responsables. No creían que la cosa fuera tan en serio. Volvió a suceder en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos. Los que se quedaron en casa para no votar a Hilary Clinton, finos analistas políticos, no podían creer que, contra todo pronóstico, hubiera ganado Donald Trump. Ah, si se les diera una moviola, esa vez acertarían. En vista de que el tiempo es una máquina inexorable, y no pueden volver atrás, ya todo lo fían de un error de Trump o un impeachment que ponga fin a la partida de manera satisfactoria para el jugador.

La vida como un videojuego. Alguien ha patentado uno que simula los quince minutos previos de un atentado etarra. En él, el jugador puede adoptar todos los puntos de vista: el del guardia civil, el de la víctima y el del asesino etarra. La parte de la sociedad no idiotizada aún del todo o con memoria de lo que ha sucedido en el País Vasco en los últimos cuarenta años, ha reaccionado desolada. El  autor del vídeo ha declarado que no lo ha hecho con mala intención, pero anuncia que tras la versión inglesa, vendrá una en vascuence y otra en castellano. Maite Pagaza, hermana de un asesinado por Eta y una bellísima persona, intervino en el debate: “Quiero creer que ese chico no lo ha hecho con mala intención, pero es tremendo que alguien piense que es lo mismo morir que matar”. 

A ese joven, sin duda aún en minoría de edad mental, habría que explicárselo con otros ejemplos: un videojuego con los quince minutos previos a una violación, para que el jugador experimente lo que siente la víctima y el violador, etc. Sí, hemos llegado a vivir en una sociedad en la que parece que ninguna de nuestras acciones tendrá consecuencias morales, políticas, humanas. Podremos, en el último momento, apretar un botón, dar marcha atrás, y hacer que la ficción suceda de otra manera más a nuestro gusto. Todo antes que reconocer que en la realidad nos hemos convertido en basurilla.

   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 1 de Octubre de 2017

30 de septiembre de 2017

Sigue la novela galdosiana

"La del alba sería cuando se detuvo al sedicioso Govern y a la presidenta y demás miembros de la Mesa del Parlament. No esperaron a que amaneciera. Era el gran día. Diferentes corchetes de las fuerzas constitucionales los encontraron en sus casas, algunos aún en la cama. Ninguno de ellos opuso resistencia. El President, ronco de haber gritado la víspera, "vamos a cambiar la historia", fue incluso más obsequioso: "¿Quieren ustedes tomar alguna cosa?", preguntó a los guardias civiles. Se habría dicho que estaba no sólo esperándolo, sino deseándolo, para salir de aquel mal paso. De sus casas se los llevaron a diversas dependencias, donde aguardaron que todo transcurriera tranquilamente, preparando, quien más quien menos, una gran frase para la posteridad, para pronunciarla en cuanto se vieran libres, sin sospechar que a algunos les esperaban de tres a quince años de cárcel".

29 de septiembre de 2017

La Sagrada Familia (novela)

ME pregunto, igual que otros entusiastas de los Episodios nacionales, cómo novelaría Galdós los acontecimientos presentes y qué título le daría a esta entrega. Es imposible arrogarse el talento de don Benito, pero no hubiera sido extraño que lo titulara así: La Sagrada Familia, el antifaz con el que hemos sabido hoy que operaba la familia del Presidente de la Generalidad Jordi Pujol en el paraíso fiscal andorrano. La realidad siempre supera al arte (véase, si no, a su sucesor, Artur Mas, retando jactancioso a las cámaras de tv el 9N: "mírenme a mí, yo soy el único responsable", para acabar tres años más tarde, hace una semana, sollozando ante las mismas cámaras: "fuimos nueve quienes nos pusimos delante de dos millones de catalanes, y no es justo que paguemos sólo nosotros con nuestro patrimonio; por favor, dennos algo". La escena fue mucho más simpática cuando Lola Flores, multada por Hacienda, pidió una peseta a cada español para salir de aquel atolladero).
¿Y empezar? ¿Cómo empezaría Galdós esa entrega titulada La Sagrada Familia? Supongamos que así: 
"Todo empezó con un "España nos roba" que sólo encubría, cuando no quedaba ningún 3% más que robar en Cataluña, un "Vamos a robar a España", aprestándose desde ese día a saquear su soberanía, sus libertades, la igualdad de sus ciudadanos, su Constitución, sus leyes, y, claro, la parte privilegiada de su pib...".

25 de septiembre de 2017

Legal y pactado

ESTO entienden el Govern golpista y sus tramas civiles por legal y pactado:

Si gana el sí, tú pierdes; si gana el no, yo no puedo perder.
si no quieres que te lo quite por la fuerza (que no tengo), pactamos para que me lo des (aunque no quieras).
Si gano yo, pues, yo gano. Y si pierdo: tablas ("ni vencedores ni vencidos", de hb-bildu a podemos, pasando por Meritxell Batet y el psoe).




Maquillaje

“Macron ha gastado 26000 euros en maquillaje durante los primeros cien días de su mandato”. La noticia, circulada en todos los periódicos del mundo, ha producido consternación en Francia. De haberse publicado el 28 de diciembre, se habría tomado por una inocentada. No hay en ella un átomo de ficción, sin embargo. El Elíseo se ha hecho cargo de la factura y ha prometido reducirla. Sarkozy pagaba 8000 euros ¡al mes! a su maquilladora, Holland redujo esa cantidad a 6000 y ahora sabemos que Macron la ha subido a casi 9000. No puede ser.

Vaya que sí. El maquillaje es parte de la política actual. No sabemos cuál fue la cuenta que le pasó su dentista a otro presidente francés, François Mitterand, pero hasta que este no se limó las puntas de sus caninos, que le daban un preocupante parecido con el conde Drácula, no ganó las elecciones presidenciales. Entendemos, no obstante, que los franceses hayan empalidecido con la noticia. Macron, presentado como salvador no sólo de Francia, sino de Europa, devolvió a la actualidad el nombre de Napoleón, pero nadie puede imaginar que este usara sombra de ojos ni siquiera el día de su coronación como emperador. 

La política ha cambiado. Lo que gasta Macron en polvos de arroz es menos que lo que pasa Trump a su peluquero o lo que paga Putin al que le suministra los esteroides. Seguro. La propaganda es el maquillaje de la política, y el maquillaje, lo que hace que no parezca propaganda. Basta mirar la infografía nazi y soviética, indistinguible; hasta el mensaje a menudo era el mismo. Durante la guerra civil española un joven pintor se enfrentó con el entonces todopoderoso Director General de Bellas Artes, un feroz estalinista, a cuenta de los carteles que se estaban haciendo. Al joven le parecía triste que se defendiera a la República como el que anuncia jabón o nitratos de Chile. Para él eso encerraba una mentira y un fraude. Pero así es la propaganda, así es el maquillaje, así es la mala política. Apariencias y espectáculo. Resultaba difícil entender que se aplaudiera el paso de los féretros con víctimas de Eta, y ahora, que se frivolice una manifestación antiterrorista con reclamos y logos que parecen de una agencia de viajes publicitando una ciudad. Porque en algunas cosas importantes (un acto de duelo, por ejemplo) la propaganda, el diseño y el  maquillaje salen sobrando.

    [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 24 de septiembre de 2017]

23 de septiembre de 2017

Cómo hemos llegado a esto: los detalles exactos

Para no hablar (ni pensar a bulto), estos dos textos. Los dos de ahora mismo. Uno, del filósofo JLPardo, en El País. Otro, de Mikel Arteta (doctor en Ciencias Políticas que ha trabajado como secretario de Maite Pagazaurtundúa), aparecido en Fbook y que responde a lo que Stendhal llamaba "los detalles exactos":

"Algunos me vuelven por aquí sobre la sentencia del Estatut... Aprovecho para copiar algunas notas del libro de Alonso, "El catalanismo: del éxito al éxtasis", para recordar la secuencia. Son de uso personal, no esperen redacción.
Agitaciones 2009-2011
2009 es año bisagra: año -5 en la historia natural
1) Escándalo de la casa de los Pujol: Oriol se escapa por el aliviadero identitario alegando que es “un nuevo ataque al país”
Montilla: “el cumplimiento íntegro del Estatut chocará con resistencias e incomprensiones, pero nada impedirá que convirtamos en hechos nuestra voluntad de autogobierno.

2) 26/09/2009: Editorial conjunto titulado “la dignidad de Catalunya”. Clave según el Enfoque de los Problemas Sociales (EPS).
Juliana justificó una conducta performativa que funcionó como profecía autocumplida: “los periódicos decidimos tomar una posición clara. Sería recomendable leer ese editorial para no rasgarnos las vestiduras. Con muy buena intención se avisaba en ese texto que la situación de Cataluña se podría complicar, como así ha sido” (El Faro de Vigo, 31/08/2014)
El editorial contribuyó a enmarcar la situación, colocando a Cataluña como sujeto central, impregnado de victimismo por una identidad maltratada. Léxico agónico: dilema, cerrojazo, enroque, hartazgo, obsesivo escrutinio, cirugías de hierro, postración. Llamada a la movilización y amenaza: “si es necesario, la solidaridad catalana volverá a articular la legítima respuesta de una sociedad responsable”.

Al día siguiente en la Vanguardia: “Movilización cívica en defensa del Estatut”. 1. “al editorial se suman políticos, patronales, sindicatos, colegios profesionales, entidades….”; 2. “El constitucional despacha en dos horas el pleno por el Estatut”
Maragall: “El editorial está bien planteado porque ja n’hi ha prou. Ha llegado el momento del diguem no a la arrogancia y organizar la reacción catalana”
3) Garzón imputa a 11 personas del PSC, PP, CIU implicadas en el “caso Pretoria”. Laporta (que fue condenado en 2013 por el Supremo junto a 7 exdirectivos del Barça), presidente del Barça responde: “están matando a Cataluña y tenemos que reaccionar”
Javier Pradera (El País, 16/12/2009): “parece más probable que el clima populista donde tratan de medrar personajes tan inquietantes como Joan Laporta (…) sea consecuencia de la pérdida de prestigio de unos partidos recorridos por el fantasma de la corrupción” (145)
2010 (año -4)

-Rahola: “la caza del catalán está bien vista en el coto español y da réditos a estos bocazas”. (La Vanguardia, 26/01/2020)
-Ferrán Requejo: “en Cataluña ha ido calando la idea de que nos toman el pelo” (El País, 28/04/2012)
-Montilla: “No hay sentencia que pueda juzgar los sentimientos de los ciudadanos de Catalunya” (05/05/2010)

4) 28 de junio de 2010: Sentencia sobre el Estatut en el TC, aprobada por 6 contra 5. Anula 14 artículos e interpreta otros 27; desestima el recurso de inconstitucionalidad en todo lo demás. 

Prensa nacional: “El Constitucional avala el Estatut pero niega validez al término nación” (El País, 29/06/2010)
Solozábal: “Esta sentencia consolida el desarrollo del Estado autonómico, tal como ha tenido lugar hasta este momento (…) pero el pronunciamiento del TC inaugura un segundo momento de nuestra forma política que no es de negación sino de superación de lo recorrido” (El País, 30/06/2010)
Tajadura: “la sentencia garantiza el máximo autogobierno que Cataluña ha tenido en su historia”


Prensa catalana, impone una lectura desde el editorial conjunto: Oriol Pujol (Portavoz de CIU en el Parlamento: “la mutilación es grave, muy grave” (El País, 04/07/2010)
-Manifestación convocada por Omnium y encabeza por Montilla, con una senyera de 250 metros.
-Quim Monzó: “una Castellana y media”; “los lazos con España se han podrido”

Ruiz Soroa: El Correo, 13/07/2010 Afirma que la lo que la Sentencia anula o reinterpreta era de una inconstitucionalidad flagrante y que por tanto cabe entenderla “más como un espaldarazo que como un rechazo al nuevo Estatut. Y, sin embargo, más de un millón de catalanes han salido a la calle a gritar porque se sienten heridos. ¿Cómo explicarlo? De nuevo, por lo mismo: por las necesidades inmediatas y puntuales de una clase política que ha optado por la huida hacia adelante, en un proceso alocado de ‘a ver quién la dice más gorda’”
El mismo TC declaró inconstitucional el art. 51 del Estatuto de Andalucía relativo al traspaso de competencias sobre el Guadalquivir. También hubo protestas por el “recorte brutal”, pero se aplacaron con el tiempo, sin editorial conjunto. (El País, 17/11/2011)
5) la opción soberanista recaba un 24% según encuestas (El País, 30/07/2010). Mas pide ante los industriales el fin del “café para todos” y reclama el concierto económico. Declara en otro sitio “estamos instalados más en el abuso que en la solidaridad” (el País, 23/11/2010)
2011 (año -3) el PSC pierde el Gobierno de Barcelona tras 32 años (y empezará un declive imparable). 
6) Todavía ni reclamaciones de independencia ni de derecho a decidir. Se protesta porque una sentencia obliga a implantar el castellano como lengua vehicular
7) 15-M fue una protesta que el nacionalismo catalán acabó derivando por la vía identitaria. No había señeras y Carod les conminó a marcharse a mear a España.
Junqueras: “entre derecha e izquierda, izquierda; y entre izquierda y país, país” (Público, 09/10/2011)
Epifanías: 2012-2014:

2012 (años – 2) 
8) 17 julio: XVI premio Ramón Trias Fargas de ensayo político: De la nación al Estado, de Iván Serrano (2013)

9) 11/09 Manifestación de la Diada: 600.000 personas según el Gobierno y el País. 1.600.000 según Mossos y Guardia Urbana. 2 millones según la convocante ANC.
Ramoneda: “la recurrente confrontación entre el nacionalismo español y el nacionalismo catalán […] ha sido expresión de la eterna incomprensión entre España y Cataluña y motor de desafección. Treinta años después, el Estado de las autonomías no ha resuelto el problema de la inserción de Cataluña en España” (13/11/2012)
El Estatut ha dejado paso a otra formulación, como predice el EPS. Permanecerá lo reutilizable para deslegitimar al TC y la agudización de los recortes será absorbida por la emulsión identitaria.
10) el 27/09 La izquierda obliga a Mas a hablar de recortes; pero lo contraprograma con la resolución 742/IX para impulsar una consulta soberanista con el apoyo de CIU, ERC, ICV, y Solidaritat

11) Elecciones de 25N. CIU y PSC pierden votos en beneficio de ERC, que dobla resultados de 2010.
Forcadell: “el primer paso fue la Diada, el segundo, el 25-N y el tercero será el referéndum de autodeterminación” (p. 154)

2013, año-1. 

12) Comisión de Conmemoraciones para impulsar los actos del Tricentenario, para divulgar la memoria de la guerra de Secesión:
-Agustí Colomines (historiador y director de la Fundación Catdem vinculada a CDC);  
-Joan Baptista Culla y Clará, historiador y colaborador del Ateneo y cuñado de Pujol; 
-Pilar Rahola, filóloga, tertuliana y ex de varios partidos
-Josep Maria Solé y Sabaté, historiador y exdirector del Museo de Historia de Cataluña
-Salvador Giner, persona de reconocimiento prestigio en el sector de la sociología
-Muriel Casals, la presidenta de Òmnium


13) 3 enero. Primera reunión del Gobierno de la Generalitat: se aprueba la creación del Consell Assesor per la Transició Nacional (CATN)
3 ejes del plan de gobierno de la Generalitat para 2013-2016: la recuperación económica, la cohesión social y la transición nacional


14) 23 enero El Parlamento catalán aprueba una declaración de soberanía: Cataluña “es un sujeto político y jurídico soberano” y acuerda “iniciar el proceso para hacer efectivo el derecho a decidir”. Pieza más importante tras el editorial conjunto.
Entre los argumentos se citan las manifestaciones y lemas de 2010 y 2012

15)16 abril, la TV3 emite el documental “Pujol/Catalunya. El consell de guerra”, un documental que costó 8 veces más de lo habitual y cuya programación coincidió con la declaración de Orial sobre el caso de las ITV (P. 157)

16) En mayo, el Parlamento crea la Comisión del Derecho a decidir con el cometido de “analizar todas las alternativas”
17) julio. Consejo Nacional de ERC, donde se aprueba la ponencia que marca el camino a la secesión


18) 11/09 Diada. Forcadell: “No queremos ni podemos esperar más. La consulta está comprometida para 2014 y no para 2016”
19) 12/09 Carles Boix, catedrático de Ciencia Política en Princeton, da una conferencia en el Ayuntamiento de Barcelona:
“La salida que antes era pura rauxa se ha convertido en el camino más racional. Es el camino que se ha intuido y se demanda y que por fin las élites políticas, ustedes, unos rápidamente, otros con más lentitud de lo que yo y muchos desearíamos, ha comenzado a entender. El catalanismo […] puede finalmente dejar de existir y dedicarse, en cambio, a conducir a este país a la soberanía que un día perdió. [Vivimos un momento de expectación y de ilusión]. La ilusión de que la libertad puede volver a ser completa como querían los barceloneses de 1714 y de todas las generaciones que se han sucedido desde entonces” (p. 159)


20) 12 de diciembre 2013: Mas anuncia la fecha para la consulta y las dos preguntas: 1) “¿Quiere que Cataluña sea un estado?”; 2) “En caso afirmativo, ¿qué sea independiente?”
Ese mismo día comienza el Simposio “España contra Catalunya: una mirada histórica (1714-2014). La Academia se incorpora al triángulo sociedad civil- política, mediante el directo del Centro de Historia Contemporánea de Cataluña y presidente de la Sociedad de Estudios Históricos y ex miembro del PSC (Jaume Sobrequés i Callicó)

2014, año cero (“Ara és l’hora) Omnium marca el compás

21) Muriel Casals (en contraportada del calendario de Omnium):
“El 2014 és un any especial per a tots nosaltres. Els ciutadans catalans i els nostres amics recordarem que fa 300 anys vàrem sofrir una dura derrota militar seguida per una repressió molt cruel, certament. Perà és encara més cert que estem vivent un any d’emocions intenses; som en un procés de recuperació del millor del nostre passat que, sumat a la força de la mobilització, ens ajuda a construir el futur”

22) 16 de enero. El Parlamento catalán vota por mayoría (87 de 135) una proposición de ley para pedir al Congreso la delegación de la competencia para celebrar un referéndum
Al final usarán el Registro de la Población de Cataluña porque el censo es propiedad del Estado; Mas promete sacar las urnas el 9-N para proclamar la independencia como tarde el 23 de abril de 2015
23) el 22/03/2014 el TC anula por unanimidad la resolución que confería a Cataluña “carácter de sujeto político y jurídico soberano”
24) julio. Se aprueba la ley de consultas; en agosto Mas destina 20 funcionarios para preparar la logística de la consulta
25) el 25 de julio Pujol confiesa un fraude fiscal que ha durado tres décadas. Los Pujol se consideran víctimas de una persecución organizada por la Moncloa. (eldiario.es, 12/09/2014)
26) En agosto, surge tensión entre el soberanismo cuando Mas plantea aplazar la consulta. Unió marca distancias.
27) Decálogo de Sergi Picazo, en Critic

28) 11/09 Diada. La Vanguardia le dedica 12 páginas “No es fácil trasladar 1714 a las categorías actuales”…. “Pero hay una savia y un aliento que vienen de 1714”.
Punt Avui y otros medios ofrecen catálogos que abundan en el fetichismo del número, en la cantidad, en la mayoría (no en la melior pars) El País: “Un éxito movilizador no valida un proyecto”

29) 19/09 Se aprueba la ley de consultas. Incluido el PSC que niega que sirva para el 9N. Firmará el decreto otro día estratégico, el de la obscena comparecencia de Pujol en el Parlamento para hablar de sus cuentas foráneas. Pujol no aclaró nada y sólo habló de los 140 millones de pesetas, pero CIU se mostró complaciente y ERC deferencial.
Así es como Mas desplazó a las tinieblas de la atención el asunto de las oscuridades financieras.

 Toda esta historia pone en evidencia la dominancia de la historia sociológica sobre la historia natural. 
 Como predice el EPS, se acaba lejos de la formulación original de la cuestión catalana. “Ahora es la independencia, que remata la transición, que se impone con necesidad lógica una vez asentado el axioma de España contra Cataluña”
 El análisis sociológico del “proceso” descubre 3 estratos acumulativos:  
-20 años de socialización (nacionalización blanda de la sociedad) pujolista; 
-Envite del tripartido (septenato) como maniobra de distracción que aupa a ERC
-Hundimiento del PSC y paroxismo independentista: rivalidades entre los adalides de la catalanidad
Y como sujeta libros siempre Pujol: primero externalizando el desfalco de Banca Catalana sobre el supuesto odio a Cataluña; y al final tartamudeando sobre sus cuentas extranjeras.

“Las hebras paralelas de la doble hélice: la cumbre de Tagamanent para descubrir el legado ancestral de la patria y el cráter de Andorra para expatriar la supuesta herencia paterna, a buen recaudo bajo las barras de la bandera.” (167)




22 de septiembre de 2017

Montaigne para demócratas

EN estos momentos no viene mal asomarse a los Ensayos (que debiéramos retitular por Ensayos íntimos o Ensayo de una intimidad). Claro que los que debieran leer esta cita, no la leerán, y a los que la lean, probablemente no les haga falta, porque ya la conocen.

"Nada oprime al Estado, sino la innovación. Sólo el cambio da forma a la injusticia y a la tiranía. Cuando alguna pieza se descompone, se la puede apuntalar. Podemos oponernos a que la alteración y corrupción natural de todas las cosas nos aleje demasiado de nuestros inicios y principios. Pero intentar refundir una masa tan grande, y cambiar los cimientos de tamaña construcción, es tarea propia de quienes para limpiar borran, de quienes pretenden corregir los defectos particulares mediante la confusión universal, y curar las enfermedades con la muerte" (Lib III, cap. IX. Traducción de JBayod. Acantilado, 2007).

Lo cual nos lleva a aquella conocida frase de d'Ors, gran catalán, sobre el champán y la gaseosa.

15 de septiembre de 2017

Dos versiones de lo mismo

YA han saltado al terreno de juego. Nadie va a jugar con ellos ni contra ellos. Tienen para sí todo el campo, y se hinchan a meter goles en la portería vacía. Lo más gracioso es cómo los celebran, echándose encima unos de otros, abrazándose, desgañitándose, levantando los brazos y corriendo por el campo, vacío de contrarios, para enardecer a las gradas, abarrotadas de seguidores y entusiastas que corean exultantes: "¡Este partido lo vamos a ganar!". Y todo a un paso del manicomio.


* * *

YA han puesto sus pies en el ruedo. Hacen el paseíllo entre vítores. Abren la puerta de corrales, pero no sale ningún toro. Da igual. El torero de turno sale a los medios y empieza a pegar pases de salón, al aire, recreándose en la suerte. Lo más gracioso es cómo los celebran en las gradas: "¡ole! ¡olé! ¡ooooolé!", y abrazándose, desgañitándose, echándose las manos a la cabeza, incrédulos, pletóricos: "¡Torero, torero, torero!", mientras una pañolada blanca, unánime, pide para el maestro las dos orejas y el rabo. Y todo a un paso del manicomio.

11 de septiembre de 2017

Medio artículo de costumbres

NO sabemos quién estuvo detrás del diseño de las cubiertas de los Episodios Nacionales de Galdós, que empezaron a publicarse en 1872 y siguieron apareciendo hasta 1912. Probablemente su autor. Es uno de los grandes logros tipográficos  por su sencillez, audacia y antelación. Vistas una vez, no se despintan de la memoria: a sangre, una bandera de España, roja, amarilla, roja, en franjas verticales, sobre las que están impresos el nombre del autor y el título de la obra.  Las cuarentaiséis cubiertas son diferentes y las cuarentaiséis son iguales. Se hicieron tiradas de miles de ejemplares, difundidos en España e Hispanoamérica, y su popularidad fue tanta, que hicieron rico a Galdós. En aquel tiempo todo el mundo las reconocía. Todos, excepto los anarquistas que tras descubrir unos ejemplares durante el registro de una casa, en la guerra civil, se llevaron a su dueño por creerlo un peligroso monárquico. Los soldados republicanos que ocuparon en los primeros meses de la guerra la casa de nuestro amigo Ramón Gaya y su mujer Fe, situada en el frente del Manzanares, la saquearon al hallar entre los libros de su biblioteca algunos de San Juan de la Cruz,  Santa Teresa... y de los Episodios

Galdós, en Sabadell, hoy, va a tener de momento más suerte que Larra, Bécquer o Calderón de la Barca (“parte del modelo pseudo-cultural franquista”), porque al no tener una calle en ese pueblo, las almas bellas que ocupan su ayuntamiento no se la podrán quitar. Lo mismo la tiene, en cuyo caso miel sobre hojuelas: otro más al talego. A Antonio Machado se lo llevaron detenido también por sospechoso españolista y anticatalanista, pero de momento han dejado que se vaya. Antes, no obstante, le han advertido: “Ojito con lo que haces, que te tenemos controlado”. A día de hoy no se sabe la suerte que correrán las calles que llevan el nombre de Moratín, don Juan Valera  o Garcilaso (este además fue soldado del ejército español, duro con él). Así hasta cien calles. Uno, que anda estos días releyendo a Larra, se imagina el mucho provecho que habría sacado él de todos estos esperpentos nacionales. Pero a mí, con ni la mitad de su talento, este artículo de costumbres ya no me da para más. Sólo difiero de Larra en una cosa: escribir en España no es llorar. Escribir en España es, hoy por hoy, para troncharse de risa (y no echar gota). 

   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 10 de septiembre de 2017]

8 de septiembre de 2017

Unidad de destino

Tras la aprobación, ayer, en el Parlament de la sedicente y sediciosa Ley de Transitoriedad, el presidente del Govern Puigdemont, el vicepresidente Junqueras y la presidenta del Parlament Forcadell, han hecho esta solemne declaración conjunta:

"Ha llegado la hora: Cataluña es una unidad de destino en lo universal".




4 de septiembre de 2017

El carlismo ataca de nuevo

ES casi lo único que conserva de una primera versión este artículo: el título. Por suerte, llegamos a tiempo de retirarlo, y yo de corregirlo. He querido mantener el título porque en cierto modo es lo único de él que sirve todavía. Trataba esa primera versión de los ataques que estaba sufriendo el turismo en Barcelona por parte de los nuevos carlistas, aquellos que no sólo quieren que no venga nadie de fuera, sino que, si de ellos dependiera, impedirían que nadie de dentro viajara a ninguna parte. Se decía en él que si quienes combaten al turismo fueran coherentes, quemarían sus pasaportes. El título hacía referencia a una conocida  frase de Baroja (“el carlismo se cura viajando”), pero los atentados de las Ramblas y de Cambrils lo cambiaron todo. La primera versión de ese artículo recordaba  que el mundo moderno, también España, es consecuencia del contacto e intercambio de las gentes, y que el turismo se verá en el futuro como el primer paso hacia un planeta más justo y  sin fronteras,  y por tanto sin suprematistas ni xenófobos, donde nadie tenga que decir: soy extranjero en mi propia tierra, porque toda la tierra es de todos. 

Las víctimas de estos atentados han sido, en su mayor parte, turistas. El turismo, es previsible, descenderá ahora en España, como descendió en Egipto o Túnez, y de manera especial en Barcelona, como ha descendido en Londres y París. Por esa razón, es necesario, más que nunca, que los flujos turísticos no se interrumpan. Racionalícense cuanto quieran, busquemos entre todos un modo de hacerlos más armónicos y provechosos, cuidados y enriquecedores. Nuestra civilización, desde Jasón a Marco Polo, de Colón a Darwin, ha hecho del viaje, del intercambio de conocimiento y del contraste de culturas una herramienta indispensable para la forja de esos tres principios que los vesánicos de todas las épocas han combatido, y combaten, con saña y furia: libertad, igualdad y fraternidad.

Siempre que iba a Barcelona pasaba por la redacción que La Vanguardia tuvo durante cien años en la calle Pelayo. Lo primero que haga la próxima vez que vaya a Barcelona será sentarme en una terraza de esa calle, beber una caña, dar un paseo por la Ramblas, y hacer lo que todos los turistas: al carlismo se le combate viajando.

   {Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 3 de septiembre de 2017]

27 de agosto de 2017

Furia

SI alguna vez la vio, desde luego que la recuerda. Un forastero, de paso por una pequeña ciudad, es acusado de un crimen execrable. Lo encarcelan y el pueblo, ah, el pueblo, hace justicia, metiéndole fuego al calabozo donde lo custodia el chérif. Sólo que el forastero era inocente, un buen hombre, trabajador y honrado (Spencer Tracy). En la segunda parte, los jueces sientan en el banquillo a veintidós acusados de linchamiento, y cuando estos cobardes están a punto de burlar la justicia una vez más, defendidos en esa ocasión por el perjurio de parientes, amigos y vecinos, Fritz Lang, que tituló esta película Furia, da un vuelco inesperado a la historia, prerrogativa de los genios.

Acaba de suceder algo parecido, con simetría inversa. La gente, la buena gente, no ha dudado un segundo en ponerse del lado de Juana Rivas, que, desacatando la ley, se ha negado a entregar sus hijos a su exmarido (un forastero, un italiano, condenado por malos tratos hace años), y se ha fugado con ellos. Al escribir esto seguía en paradero desconocido, y su pueblo, Maracena (Granada), amaneció sembrado de carteles: “Juana está en mi casa”, brindis fuenteovejuno del “Juana somos todos”. 

Muchos (desde una exministra socialista hasta... ¡el presidente del Gobierno!) han corrido a hacerse un selfi ya que no con Juana Rivas (declarada en rebeldía), junto a su caso, dando a entender que la justicia puede esperar sentada si, como ahora, resulta tan impopular. Lo extraño en todo este suceso es que nadie parece haberse tomado la molestia no ya de acatar una resolución judicial, sino de leer esa sentencia y sus fundamentos. Todos hemos imaginado alguna vez lo que podría sucedernos si, acusados de un delito que no hemos cometido, no pudiéramos probar nuestra inocencia. Otra gran película, Falso culpable, trata de este asunto de las pesadillas kafkianas. No se juzga hoy si ese hombre es o no culpable de malos tratos (que él negó siempre), sino el propio fuero: qué nos obliga a acatar una sentencia (del Tribunal Constitucional, por ejemplo), si damos por bueno que se desobedezcan aquellas otras que no nos gustan. La furia condenó a Spencer Tracy y la furia quiere absolver a Juana Rivas. Claro que siempre habrá quien crea que una mancha blanca es menos mancha que otra negra.

    [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 27 de agosto de 2017]

16 de agosto de 2017

Irse

CADA cierto tiempo salta a la palestra (dicho en tono  gimnástico) un asunto relacionado con la lengua española que divide a  la opinión pública en controversias tan enconadas como recreativas y pasajeras. La gente, incluso sin tener ni idea, porque a menudo se trata de asuntos peliagudos (cortar pelos en tres), toma partido por uno u otro bando. Sucedió hace unos años con la tilde de sólo (“¿Me he tomado un café solo o me he tomado sólo un café?”) y ha vuelto a suceder con el imperativo Idos (correcto) e Iros (que la Rae, admitiendo su incorrección, acaba de acreditar). Lo extraño es que en pleno birlibirloque (“¿café solo para todos” o “café cortado sólo para unos?”) nadie haya visto en ese idos o iros un criptomensaje del lado oscuro de la fuerza. Sin entrar en esto último, digamos que la solución a tan formidable disputa corrió  (pasémonos al tono artillero) como la pólvora: “Ni íos, ni idos, ni iros... irse”, tal y como dejó dicho en frase inmortal Lola Flores, La Faraona, a una turba de seguidores que, en medio de la boda de su hija, amenazaba con la estampida: “Si me queréis, ¡irse!”. 

La lengua es lo que la gente quiere que sea, y la que tenemos por un dechado, la de Cervantes, está llena también de incorrecciones. Vaya que sí. Una lengua sin ellas es una lengua muerta, académica, embalsamada. Que lo digan, si no, los académicos. Entre las acepciones que el diccionario de la Rae da de la palabra académico, por ejemplo, es llamativo que no haya ni rastro de ninguna despectiva, como inane o pesado. Lo que digan, pues, algunos académicos, de idos o iros, o lo que no digan de académico, ¿importa mucho? 
El pintor Gutiérrez-Solana, que tanto se rió de las academias, fue autor, como es sabido, de media docena de libros extraordinarios que han tardado un siglo en  formar parte de la literatura. Son una extraña mezcla de instante y sucesión, poesía y prosa a un tiempo. La suya está, no obstante, sembrada de coces a la ortografía y licencias tremebundas. Una de las más divertidas es escribir eruptar por eructar. “Eruptando sus latinajos”, dice de unos curas. ¿Incorrepto? Según: ¡cuánto de erupción volcánica tiene a veces un eructo! Y al revés, cuántas erupciones se quedan en eructos o parto de los montes. Íos, idos o iros a la política para verlo. Y por supuesto: la lengua, cuando esta viva, además de elevarse, también sabe reptar.

   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 13 de agosto de 2017]

6 de agosto de 2017

¿A favor o en contra?

HABLA don Julio Caro Baroja en unas páginas deliciosas de los oficios ambulantes que se ejercían en el Madrid del XIX, ya extinguidos la mayoría: cesteros, vendedores de papel de fumar, horchateros, silleros, lazarillos, vendedores de navajas, de jícaras y de muchísimas más cosas... Algunos de esos oficios, como el de lañadores o mieleros, aún los hemos conocido de niños quienes andamos ya en la sesentena, y dos de ellos, limpiabotas y barberos, todavía existen, aunque estén a punto de desaparecer. 

Hasta hace unos años se veía un gran número de limpiabotas: en los hoteles, en la calle, en los jardines, en los cafés. Al del café Varela  le debemos una de las grandes frases que ha dado la vida social madrileña. Se porfiaba a propósito de doña Concha Piquer y de su carácter difícil. No se ponían de acuerdo y el limpia, sin dar descanso a los cepillos, sentenció: “Desengáñense ustedes, sin mala leche no hay arte”. Los barberos,  en lo que se refiere a agudeza y arte de ingenio, tampoco les han ido a la zaga. Había uno en Granada que se dobló en peluquero moderno (“William”) acaso para salvar el negocio en unos años en que las maquinillas  eléctricas y las gillettes lo habían arruinado. Recibía a sus parroquianos con una pregunta: “¿Conversación o lectura?”. Si elegían lectura (periódico o revista), no había más que hablar, pero si respondían “conversación”, les sorprendía con otra pregunta: “¿A favor o en contra?”.

La vida política española se ha llenado de barberos (quienes antiguamente también ejercían de sacamuelas) que antes de empezar a hablar preguntan a su electorado lo que éste quiere oír. Si se cansa y quiere probar lo contrario, el político sabrá encontrar argumentos que lo contenten. Lo llamativo es la rapidez con la que unos y otros pasan del “a favor” al “en contra”, y al revés, incluso la facilidad que tienen algunos de ellos de defender a un tiempo el “a favor” y el “en contra” con un cinismo desvergonzado. No hay hoy en España ningún asunto político importante del que los líderes y lideresas no sostengan una cosa y su contraria. Ni uno solo. En vista de ello lo mejor es pedir lectura en la barbería de la vida. Nada de conversación. Nada de confianzas. Ninguna complicidad. Lectura. A ser posible de alguien como Caro Baroja, que sabe lo que dice y sólo dice lo que sabe bien, lo que también le dio, por cierto y acaso por ello, fama de hombre antipático.

    [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 5 de agosto de 2017]

30 de julio de 2017

El contador a cero


POR los mismos días en que se aseguraba aquí que los jóvenes no iban ya a oír conferencias, hubo dos en Madrid de Zizek que dejaron fuera, por falta de espacio, a cientos de ellos. ¿Y quien es ese hombre para que los jóvenes decidieran llevarle la contraria a la estadística? Zizek es... ¿filósofo, redespredicador, guru, chouman? La prensa aseguró que es todas esas cosas a la vez. Para mí es sólo una fotografía, él echado en una cama, con un póster de Stalin detrás. Decía JRJ de Serrano Poncela, responsable de las matanzas de Paracuellos: “No he venido a Puerto Rico para darle la mano a un asesino”. Nadie ha llegado hasta aquí para leer ni un solo de los libros de Zizek, pero ahora se trata de otra cosa. Que la extrema izquierda, nostálgica de los buenos tiempos del Gulag deficientemente restablecidos en Venezuela o Cuba, haya encontrado en él al primo de zumosol, se comprende, ¿pero todos aquellos que dirigen instituciones democráticas?

Sus conferencias madrileñas tuvieron lugar en el Círculo de Bellas Artes y en el Museo Reina Sofía. Del primero poco que decir, tratándose de un club exclusivo (eso sí, muy subvencionado), aunque no es extraño, teniendo en cuenta que lo dirigen los mismos que se han negado a que se recuerde el pasado chequista del Círculo, porque sólo lo fue por poco tiempo. En cuanto al Museo (dinero público), baste esta pregunta: ¿habrían invitado a alguien que se hiciera retratar con un póster de Hitler o de Franco? Sígase el razonamiento.
Como hegeliano Zizek es defensor del billar a tres bandas y del Espíritu Absoluto,  justificando así en última instancia el Mal: puesto que no hay mal que por bien no venga, mejor Trump que Clinton, nos dice Zizek, porque cuanto peor mejor (gran carambola), y si Hitler fue un monstruo no lo fue tanto por sus matanzas de judíos, sino por no haber acabado con el capitalismo (claro que Stalin tampoco, por falta de tiempo, que no de ganas: no habría dejado a nadie vivo, y muerto el perro, se acabó la rabia). Es preocupante, decíamos, sí, que muchos jóvenes ya no acudan a las conferencias, pero más aún que sólo vayan a las de Zizek, nostálgicos de un comunismo de cuyos crímenes no se hacen responsables, por lo mismo que Zizek ha decidido ponerle a Stalin el contador a cero. Y aquí no ha pasado nada, Hannah Arendt.

   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 30 de julio de 2017]

24 de julio de 2017

Entre ermitaños

EL verano propicia descubrimientos maravillosos. Conocido gracias a la invitación de un amigo, acabamos de volver de  uno de los lugares más idílicos que nadie pueda imaginar. Se encuentra, cómo no, en el inagotable Portugal, entre árboles centenarios y el canto concertado de los pájaros. Fue São Paulo en el siglo XVIII un importante monasterio. La prosperidad multiplicó sus construcciones y realzó la magnificencia de claustros, fuentes y patios con miles de azulejos portentosos en los que se glosa la vida de algunos ermitaños...
Hasta ese paraje remoto y escondido entre fragas poco accesibles y convertido hoy en hotel de lujo, llegan de todas partes algunos viajeros buscando apartamiento y un poco de reposo. La primera representación mural con la que nos tropezamos a la entrada fue, precisamente, la de un monje. Se lleva el índice a los labios y “Silentio” es la palabra latina que sale de ellos como una mariposa. Paredes encaladas, lajas de pizarra, dinteles de mármol rosa de Villaviçosa han sido respetados con escrupuloso mimo. La ilusión de seguir en el siglo XVIII acaba pronto, sin embargo. A los apenas veinte huéspedes que pueden disfrutar de aquellos vastos y laberínticos dominios, lo primero que acaso les sorprenda es el contraste: la vida rigurosa de los antiguos eremitas ha dado paso al aire acondicionado, televisiones de plasma, wifi, sábanas y manteles de hilo, piscinas de aguas transparentes, sazonados bastimentos y vinos escogidos en las mejores bodegas del Alentejo servidos por discreta y esmerada servidumbre, y las celdas que ayer conocieron ayunos, cilicios y disciplinas hoy acunan hedonistas abrazos.
Alguien, incluso, ha querido ir más lejos: a la vista de todos han colgado un cuadro dizque pop de grandes dimensiones. En él una mujer desnuda se entrega a ensoñaciones voluptuosas, allí, se diría, un tanto inadecuadas. Cerca, en los azulejos, escenas  conocidas de Onofre, de María Egipciaca, de Antonio Abad. En esta el demonio tienta al padre del desierto por medio de una mujer que sale huyendo. Hace años que los viejos monasterios se vaciaron de monjes y parece que de no llenarlos con turistas, muchos de ellos se vendrían abajo. Todo esto es cierto, pero vamos a menos. Ya no hay santos que desalojen de nuestra vida los cuadros malos. 

   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 23 de julio de 2017]

8 de julio de 2017

En una gran ciudad

¿CÓMO serán nuestras ciudades dentro de cincuenta años?  La mayor parte de las predicciones que oímos de niños quedaron muy lejos de la realidad. Recordemos únicamente cuatro de las utopías más circuladas entonces: nos alimentaríamos, como los cosmonautas, con píldoras, erradicándose así el hambre en el mundo; nuestras ropas estarían confeccionadas con tejidos   indestructibles que nos defenderían tanto del frío como del calor; la amenaza de las invasiones marcianas uniría a las naciones del nuestro en una federación idílica y, por último, en veinte o treinta años a más tardar, los coches volarían. Sin embargo, en lo que respecta a estas anticipaciones, lanzadas desde laboratorios y universidades, seguimos como en la Edad Media, y hambrunas, dislocamientos climáticos y guerras devastadoras siguen campando por sus respetos, y nos pasamos la vida en los atascos. ¿Y las ciudades? ¿Cómo se pensaba que serían?

Estaban llamadas a convertirse en lugares donde sería fácil ganarse el pan y gastarse el excedente de los salarios de forma divertida y excitante. Pero en este punto  sucedió lo imprevisto, y apareció el teocrático, belicoso, hostil Islam. Hasta entonces los países árabes, que salían de la tutela colonial, apenas eran otra cosa que decorados de Lawrence de Arabia. Desde hace apenas diez años no hay estadio de fútbol, discoteca, bulevar concurrido, mercado, metro, tren o templo, donde uno o varios fanáticos no puedan sembrar el terror.

Ignacio Echeverría, el joven que perdió su vida tratando de salvar la de una mujer atacada por unos islamitas, se había mudado a Londres hacía un año atraído por las promesas que ofrece una metrópolis. Lo que le convierte en héroe fue que corrió hacia el peligro, en defensa de una desconocida, en vez de huir de él. El primer impulso de los que no tenemos su valor sería acaso buscar refugio en pueblos, villas y despoblados y dejar nuestras ciudades a merced de quienes querrían convertirlas en menos aún que las ruinas de Palmira. Pero ahí estaba ese muchacho dispuesto a defender con su vida estadios, discotecas y mercados, pero también museos, teatros, bibliotecas y todo aquello que da sentido a la nuestra, esas cosas que sólo son posibles en una gran ciudad y sólo en una gran ciudad.
   
     [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 9 de julio de 2017)

2 de julio de 2017

El sino de los tiempos

LA célebre frase de d’Ors a propósito de las conferencias se ha hecho real incluso en las pequeñas capitales de provincia: cada tarde, o la da uno o se la dan a él. Con frecuencia tienen lugar en sótanos tristísimos que parecen refugios antiaéreos, pero también en auditorios amplios y suntuosos. En todas, sin embargo, hay algo común: el público. El 90% de los asistentes a una conferencia tiene más de sesenta años, sólo un 0,5% son menores de treinta, y el 70%  son mujeres. Más o menos. 

Los organizadores se desesperan, porque querrían atraer a los jóvenes a esas actividades, les parece un crimen que no se aprovechen del conocimiento que se les brinda casi siempre de forma gratuita, y para ello recurren en ocasiones a reclamos estúpidos, de feria barata: la última, la del Rijksmuseum, hace unas semanas, permitiendo al visitante número diez millones dormir una noche frente a la Ronda nocturna de Rembrandt, en cama puesta para la ocasión frente al cuadro, con mesilla y botella de champán, como en un meublé), que únicamente sirven para degradar la inteligencia y el esfuerzo de los mejores. Es el sino de los tiempos.

La novela se ha ocupado a menudo de ese personaje que percibe su época como un tiempo en declive, y a sí mismo como un superviviente. En unos casos este se rebelará contra tal aciago sino, tratando unas veces  de restaurar la edad dorada, tal y como le sucede a don Quijote,  y otras, por el contrario, como a Nikolái Andréievich, el viejo príncipe Bolkonski de Guerra y paz, que se recluyó en su palacio, de espaldas al mundo, sólo para esperar su muerte. A la mayoría de los mortales que vamos llegando a esa edad que  llaman provecta, nos acometen, sin duda por falta de una personalidad definida, ambos sentimientos contradictorios: unos días se revolvería furioso uno contra el desorden de las cosas, tratando de restablecer la armonía del universo, y otros se encoge de hombros y desea que ese mismo mundo desordenado se ahogue en su propia estupidez  como el Titanic en las aguas heladas del océano. ¿Qué hacen, mientras, todos los que no son ese 0,5%? De momento siguen, arrobados, como corresponde a su edad, al famoso flautista de Hamelín, conocido también como Diablo Cojuelo. Por eso, debería cuidarse más a ese  0,5%, que son la inmensa minoría, la única que importa.

   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 2 de julio de 2017]

26 de junio de 2017

Zyklon B en wikipedia

¿QUIÉN no le debe la corroboración de un dato o su refutación, por no hablar de todo lo que desconoceríamos sin ella? Las últimas noticias son, sin embargo, desalentadoras: “La wikipedia va camino de desaparecer: gasta demasiado y las donaciones no bastan”, hemos sabido. Pero no es ese el mayor de sus problemas.

Hace unas semanas, alguien que lo necesitaba buscó en wpedia algo sobre uno, y se quedó atónito. En mi biografía se hacían constar, y de manera sucinta, estos dos únicos datos (no somos nadie): que uno era un “literato” interesado en “el fascismo literario” y que formaba parte de cierta comisión de la Memoria Histórica, “referenciados” con cierta  tendenciosa página de “investigaciones marxistas”. Es decir, un dato falso  y otro circunstancial, tratados ambos de un modo insidioso. La persona que destapó el “hallazgo”, buen conocedor de mis escritos, corrigió uno y otro sobre la marcha, pero se tropezó con la sorda e inaudita reacción de alguien que parece estar vigilando al otro lado, un tal Asqueladd, seudónimo, cómo no, de un censor que revertía, literalmente a los dos minutos, cualquier cambio que no fuera de su agrado. Lo que siguió forma parte de un relato kafkiano. Han intervenido otros lectores. Nada que hacer. Ese sujeto impedía cualquier modificación o la sometía a su “criterio”. ¿Con qué autoridad? La que la de da, al parecer, tener en su haber ¡72 mil ediciones en wpedia!, o sea, la de haber infectado 72 mil veces wpedia con  sus tóxicos errores y omisiones interesadas. ¿Resentimiento, estupidez, terquedad? Ni harto de vino traspasaría su pasamontañas para saberlo.

Parece que ya la han corregido algo. Lo agradezco, pero en cierto modo me da lo mismo. Me digo lo que aquella aristócrata que sacaba a pasear su perro con los rulos puestos, para escándalo de sus hijos, que le afeaban las pintas: “Los que me conocen, saben quién soy, y no les importa; y a los que yo no conozco,¿qué me importan a mí?”. Le han asegurado a uno que si entra en wpedia con su nombre, tiene alguna posibilidad de modificar su biografía. Hasta ahí podíamos llegar. Sí, wpedia tiene problemas, pero no sólo de dinero, sino con aquellos logocidas, secuaces del mito, que propagan en ella a diario, a cualquier hora del día o de la noche, un gas tan letal para el conocimiento como el Zyklon B.

   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 25 de junio de 2017]

11 de junio de 2017

Cómo se hace una novela

ES uno de los libros más fascinantes de Unamuno. No trata de literatura. Es mejor que esto. La literatura es cosa de literatos y embaucadores. ¿Y de qué va entonces? Las novelas, las de verdad, se escriben, desde luego, pero no serán nada o serán sólo un jueguecito literario si antes no se hacen, se nos dice en él. ¿Y cómo se hacen? Viviendo de una manera consciente, atenta, en lucha: “Y [como] el que pone por escrito sus pensamientos, sus ensueños, sus sentimientos los va consumiendo, los va matando (...) y no  son más nuestros que será un día bajo tierra nuestro esqueleto”, Unamuno se encarga de que el suyo sea lo menos libro posible. En este nos cuenta la novelesca peripecia de su destierro en Fuerteventura, su fuga, la soledad del exilio. Y es un poco todo: historia, poesía, diario, escolio, ensayo, panfleto... escrito de una manera tan trepidante y efusiva, que en él Unamuno hace de reportero del alma humana, de la suya y de la de nuestra.

Del mismo género es el que acaba uno de leer, Recordarán tu nombre, el último de Lorenzo Silva. Dice este que es una novela, y nosotros diríamos que, como el de Unamuno, es más que una novela, mejor que una novela: las vidas paralelas del general Goded, que se sublevó contra la República en Barcelona en 1936, y la de quien le plantó cara, defendiéndola, el general de la Guardia Civil José Aranguren. Los dos pasaron por las guerras de África, los dos tuvieron unas carreras militares brillantes  y los dos, sic transit gloria mundi, fueron pasados por las armas, el primero por haber fracasado en el golpe del 36, y el segundo, en el 39, por haber perdido la guerra. Silva nos relata sus vidas trenzándolas a las de los dos abuelos del novelista,  militar uno y policía el otro, y, como en el de Unamuno, no pude uno levantar la vista del libro, absorbido por una lejanía tan cercana. Algunas historias las conocemos, otras muchas no: mitos, miserias, mentiras. España sueño y verdad, escribió María Zambrano. Cuánta improvisación hubo en aquella mala novela, nos recuerda Silva. Y entonces nos estremece un vago temor: ¿no se parece un poco a veces esta nuestra chapucera novela a aquella? Sí, hay que hacerle caso a Platón, y expulsar de la República a los poetas... y no digamos a los políticos que hablan como ellos. Y ya veremos luego qué se hace con el paradójico y gran poeta  Unamuno.

   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 11 de junio de 2017]

3 de junio de 2017

Promesas engañosas

IRRUMPE de pronto con un “he vuelto”. No es un misántropo; sólo tímido. Sus primeras palabras pueden parecernos nerviosas y un poco atropelladas, pero cuando empieza a contar su historia, no hay novelista ni viajero que pueda igualar su encanto misterioso. Pocos, Homero o Mozart,  han estado a su altura. Hablamos, como habrán adivinado, del ruiseñor. 

Nosotros tenemos uno muy cerca de la casa. Llevamos treintaicinco primaveras oyéndolo. El mismo siempre, el que oyó un extranjero en Tracia, minutos antes de cumplirse su sentencia de muerte, el que oyó Keats  en la triste Inglaterra o el pastor que cuida de sus cabras ahora mismo, en un monte cercano. En todo este tiempo, sin embargo, jamás habíamos llegado a verlo, tanto ama el esconderse mientras canta. 

Existe una aplicación con todas las aves de España, su figura, su territorio, su voz. Mientras cantaba el nuestro, yo activé el del móvil. Sucedió lo inesperado. El real interrumpió su canto. Se hizo un gran  silencio, qué silencio. Luego salió de lo más alto y profundo del viejo alcornoque que es su casa, y vino flechado adonde yo estaba, sin miedo, a pecho descubierto, y se posó a menos de un metro, frente a mí. Ha sido la primera vez que lo he visto tan cerca, sin estorbo de hojas ni de ramas. Nos miramos, los dos desconcertados. Él, desconfiado, inquieto, volvía la cabeza a todas partes, buscando lo que no había,  un congénere, y yo, con bastante vergüenza por aquel timo: le había arrancado de la cima del mundo, como quien dice, y distraído de su tarea. Este fue el crimen: por una curiosidad un tanto frívola mía había dejado él de cantar, a cambio de nada. Y aunque fueran unos segundos de silencio, fueron, según se midan, una eternidad. 

El ruiseñor acabó yéndose, claro, dejándonos pensativos. Al rato volvió  a cantar y volvió a sonar el reclamo del móvil, pero esta segunda vez ya no acudió. Al no ser uno un filósofo (Platón en su caverna, con su paloma Kant), aquí, sin entrar en más detalles, deja uno este cuento(que no lo fue; no llega ni a fábula siquiera) sobre  las promesas engañosas a las que siguen frustradas expectativas. El drama de los que enredan por juego o estupidez y el de quienes, a diferencia del gran ruiseñor, vienen a tropezar en la misma burla todas las veces.

   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 4 de junio de 2017]

29 de mayo de 2017

El viejo stradivarius

Oía uno, minutos antes de ponerme a escribir este artículo, Radio Clásica, que de tantas espeluncas melancólicas nos ha sacado a lo largo de la vida. Jamás saldaremos los happy few con ella nuestras deudas de gratitud y consuelo. Tenía bien pensado aquello de lo que iba a tratar, de lo que trataré, al fin y al cabo, lo cual no garantiza nada, dada la propensión de uno a los pensamientos impresionistas, más o menos vagos, intemporales, aproximados. Con todo, me había dicho a mí mismo, como aquel que trata de darse valor antes de entrar en fuego, antes de sumergirse en una batalla peliaguda: Vamos a escribir de Europa. Y en esto empezó a hablar por la radio un viejo luthier que decía hallarse ya mucho más allá del final de su carrera. Hablaba de la nobleza de su oficio, uno, en su  opinión, de los más antiguos y  nobles: transformar la madera en música, un trozo inerme de abedul o de ciprés en melodías inefables y únicas. Recayó entonces la conversación con el locutor en Stradivarius y los sublimes instrumentos que él fabricó.  ¿De dónde procede su misteriosísimo y único sonido? ¿De la madera que empleó y del modo de trabajarla, de los barnices, de su técnica? Algunos sugieren, apuntó el luthier, la sospecha de quienes creen que tal secreto estaría encerrado en el arroyo que corría junto al taller del maestro cremonense, en el que él limpiaba sus herramientas, impregnándose estas de algunas magas sustancias que transmitirían después a la madera. “¿Quién podrá saberlo?”, concluyó, “¡es todo tan misterioso y  frágil!”.

Y aquí entraba en danza Europa. Acabábamos de ver en la tv cómo los obreros, la mayor parte excomunistas, que habían abucheado en una fábrica a Macron, vitoreaban minutos después a Marine Le Pen. Quiere esta, preilustrada y furiosa, como su rubio teñido, acabar con Europa, el viejo stradivarius de donde han nacido algunas de las más admirables partituras políticas: el vals llamado Igualdad, la sonata Libertad y la sinfonía Fraternidad. Sí, nada tan frágil como el bien. Bastan dos o tres desdichados pasos o un solo e insensato referéndum para acabar con el viejo stradivarius hecho un montón de astillas del que ni siquiera Radio Clásica podrá arrancar nada que se parezca a música.

  [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 28 de mayo de 2017] 

24 de mayo de 2017

Feria del Retiro

A quien interese: 

este sábado 27 por la tarde (de 19:00 a 21:00, y único día en toda la Feria del Libro del Retiro) estaré en la caseta 336 de la editorial Pre-Textos para firmar mis libros a quien lo desee.

Rosas de mayo, 24 de mayo de 2017

14 de mayo de 2017

La estafeta romántica

UNO de los cuarenta y seis Episodios Nacionales se titula así: La estafeta romántica. La novela está contada a través de las cartas que una docena de personajes se cruzan por media España. Es fascinante la novela y asombrosa, genial, la pericia de Galdós  para embelesarnos, como si nos llevara embebidos o con baba de buey (que así se les llamaba en Castilla a esos hilillos de araña que andan flotando por el aire, dando a entender que llevar a alguien con ronzal tan sutil es conducirlo sin esfuerzo).

Y lo primero que se nos viene a la memoria son aquellos tiempos en que la gente escribía cartas que tardaban días, semanas, meses en llegar. Internet ha hecho del presente  algo abrumador, invasivo. “En vivo y en directo” es lema de periódicos e informativos, casi una caricatura. En el momento en que los personajes de esa novela galdosiana rasgan el sobrescrito y leen la carta, todo lo que se cuenta en ella puede ser ya historia, agua pasada. Los hechos tienen, pues, la importancia relativa que tienen y los corresponsales aprovechan para expresar en ellas sentimientos, ideas, temores y esperanzas intemporales, a las que no atropellen las circunstancias. Busquen, lean y admírense de las Cartas privadas de emigrantes de Indias que hace años recopiló Enrique Otte. Las escribieron a finales del siglo XVI y principios del XVII indianos a los que se les desgarraba el corazón pensando en sus lejanos seres queridos.  No menos románticas que las novelescas de Galdós, están sembradas de informaciones veraces, exactas, preciosas de la realidad. Son, con el Quijote, el gran tesoro de la lengua castellana por su emoción y naturalidad, sentimientos que tienen que ver más con la vida que con la literatura, o si prefieren, que nos enseñan a hacer que la literatura sea algo más que literatura, por lo mismo que las cartas galdosianas hacen que pensemos, sobre todo, que la literatura vale poco si no es vida.Va leyendo uno La estafeta romántica y estas cartas de indianos. No podemos dejar de sentir cuántas cosas nos ha dado internet, y cuántas nos ha quitado. A nuestro móvil llegan por whatsapp, puntuales, perentorios, los sucesos, pero paradójicamente estos nos hacen sentir nostalgia de aquellas largas cartas que llegando con días, semanas, meses de retraso, traían un providencial alijo de palabras imperecederas.

    [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 14 de mayo de 2017]

7 de mayo de 2017

La victoria de los perdedores

HOY por hoy sólo es noticia un medio-hecho: Eta (aún con el verdugo puesto) comunicó a las autoridades francesas las geolocalizaciones de sus arsenales: 120 pistolas y 3 toneladas de explosivos. ¿Significa esa entrega una rendición? Los  caballeros, llegado el caso de la derrota, confiaban su espada al vencedor. Don Quijote la rindió al de la Blanca Luna. Y por supuesto, con la visera alzada. En otras culturas como la japonesa se quitan la vida, todo antes que llevarla sin honor. ¿Podemos pensar que alguien que fue cobarde con un arma en la mano, dejará de serlo sin ella? Si no ha habido nadie en Eta que “diera la cara” en tal acto es porque nunca fueron soldados, sólo sicarios, asesinos. Las entregaron en su nombre unos curas, como en una escaramuza de carlistas. 

Hace años, un alto funcionario del gobierno de Aznar se entrevistó con Tony Blair, entonces primer ministro británico. Acababa él de firmar la paz con el Ira, y le dijo que fuesen cuales fueren los acuerdos con Eta, deberían escenificar la entrega de armas. No porque las armas tengan mucha importancia (al fin y al cabo el mercado negro está lleno de ellas), sino porque de toda la lucha armada sólo se recordaría esa foto. “Una derrota sin escenificación no vale nada”, le dijo; “Una derrota sin vencidos es una victoria de los perdedores”. No habrá esa foto, Eta y los trescientos mil vascos en cuyo nombre asesinaban se han ocupado de que no la haya. 

Otras veces se ha traído aquí el difícil, inestable triángulo: paz, justicia, olvido. Sin olvido no hay paz, pero sin justicia no hay olvido. ¿Quiénes han de olvidar? Las víctimas. Hoy, por el contrario, son los victimarios quienes tratan de imponer el olvido a la sociedad a la que combatieron y amedrentaron durante cuarenta años de forma despiadada y siniestra. Para ello, como han recordado algunos, necesitarán contar  las cosas de otro modo, adueñarse, como ahora se dice, del relato. ¿Y cómo? “Cambiando las armas de matar por las mentiras”, han dicho las víctimas. La primera de ellas es presentarse  como un ejército de soldados (gudaris) que tuvo sus buenas razones para matar, lo que hace de las víctimas gentes que tuvieron también sus buenas razones para morir. Han entregado las armas, pero no la verdad. O sea, no han entregado nada. Nada que traiga un poco de paz, de justicia y de olvido.

   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 7 de mayo de 2017]

6 de mayo de 2017

Calle del poeta Joan Maragall

EL pasado 28 de abril el pleno del Ayuntamiento de Madrid, a propuesta de un Comisionado creado por las diferentes formaciones políticas que lo integran, acordó cambiar el nombre de 52 calles del callejero de la ciudad, relacionados con el levantamiento de 1936 contra la República y con la represión franquista, y en aplicación de la ley conocida popularmente como “de la Memoria Histórica”. 

El último de esos nombres, apenas unos días antes de ese pleno, fue el de la calle del Capitán Haya, que pasará a ser calle del poeta Joan Maragall. Que había que cambiar el de Capitán Haya (o el de Millán Astray, contra la opinión en este último caso del Partido Popular y de algunos colectivos de legionarios), no ofrece duda. ¿Pero qué tiene que ver el poeta Joan Maragall con la ciudad de Madrid, él, que murió en 1911, sin conocer, por tanto, ni la guerra civil ni, claro, el franquismo? Aquí entra de lleno el hablar del trabajo de ese Comisionado, presidido por la abogada Francisca Sauquillo, secretariado por Txema Urquijo e integrado por los historiadores Octavio Ruiz-Manjón y José Álvarez Junco, la arquitecta Teresa Arenillas, la filósofa Amelia Valcárcel, el cura Santos Urías y yo mismo. De este grupo sólo puede uno decir  tres cosas: que, hayamos o no acertado, se lo tomó muy en serio; que nuestras decisiones, en un ambiente de respeto y amistad (y casi ninguno nos conocíamos personalmente de antes), han sido unánimes en más del 90% de los casos, y que pese a nuestras deliberaciones a veces vivas y empeñadas, jamás hemos olvidado aquello que decía Giner de los Ríos: “todo lo sabemos entre todos”. Quiero decir, que nos ha movido el propósito de cumplir la ley y hacer algo que sirviera a todo el mundo. Sí, hemos desmilitarizado en parte el callejero (a sabiendas incluso de que hubo militares, Vicente Rojo, por ejemplo, que merecen una calle y aun más, como defensores de la legalidad republicana). Para substituirlos hemos buscado modelos de excelencia en todo tiempo y lugar, para unir y no para separar, descomunales más que comunes y de todos, para todos y entre todos. Joan Maragall, por ejemplo. Así puede verse aún en su admirable epistolario con Unamuno. Un catalán, un vasco, dos españoles. “La voz de Maragall es simplemente hermosa”, nos dice en “Milagro español” el pintor y exiliado Ramón Gaya, que también contará a partir de ahora con un rincón en el callejero madrileño; y añade: su voz inspiradísima “no tiene esa ambición de obra que precipita a los artistas en el infierno de la creación torturada, desesperada, sino que, de una manera armoniosa, con un ritmo de conversación, va entregándonos el mar, las nubes, los pinos, los montes. Enamorado cuerdo  de todas estas cosas vivas, no quiere alterarlas y pone un gran cuidado en no quitarles hermosura y, sobre todo, en no ponerles hermosura”. Ese fue el poeta Maragall, primer traductor de Nietzsche en España (en catalán), alguien que como el filósofo alemán puso el acento en la vida, más que en la historia, y en la realidad, más que en los mitos. Y esta lección vale lo que todas las guerras y para todas las ciudades. Lástima que los españoles de 1936 no lo tuvieran más presente. Lástima sería que los de 2017 tampoco. Bienvenido, pues, el poeta Joan Maragall al callejero de Madrid.

     [Publicado en La Vanguardia el 6 de mayo de 2017]